Vestimos a personas, no a cuerpos. Con tan solo 20 años, Thomas Meyer, nacido en Suiza, concibió un futuro en el que la gente vestía de otra forma, con ropa que transmitía sentimientos positivos, asequible para todos los bolsillos. Y de este sueño nació Desigual en 1984. Desde ese momento, no ha dejado de generar positividad, compromiso, tolerancia, progreso constante, innovación y diversión. Porque Desigual no es igual.

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